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Página 1 de 2 La mayor parte del presente artículo fue tomada del ensayo publicado en "Conoce tus Derechos y tu Sexualidad - Módulo para Jóvenes y Adolescentes" del Proyecto Fondo Mundial Colombia - Villavicencio, ejecutado por la Alianza Nao - Proyecto Destino Juventud - 2005-2007 y publicado por la Secretaría de Salud de Villavicencio en 2006. La parte final del artículo es un texto expecialmente preparado por el autor para el Foro Bahá'í.
I. FUNDAMENTO DE LOS DERECHOS 1. El Sujeto de Derecho Todo individuo de la especie humana, por el sólo hecho de existir, es sujeto de derecho. O sea, que por el sólo hecho de tener el don de la vida, cada uno de nosotros, como seres humanos, tenemos, tanto el derecho a conservarla, como a ejercer los demás derechos que permitan que esa vida sea vivida de una forma digna. Y este es el fundamento real y definitivo para que exista el sujeto de derecho. Entendemos derecho en el sentido de posibilidad, de prerrogativa de exigencia y realización, que está en cabeza de alguien y ese alguien es el sujeto de derecho, o sea cada individuo de la especie humana. Derecho, es por lo tanto, una categoría jurídica, y por lo tanto su realización es obligatoria, no se trata de un mero enunciado moral o de un ideal, ni de una mera práctica o uso social. En un taller con jóvenes del proyecto, preguntamos sobre cuál era la razón fundamental para que cada uno de nosotros fuéramos sujetos de derecho, y entre las diversas respuestas que nos dieron, queremos destacar una: “Yo soy sujeto de derecho porque estoy aquí en este mundo y no pedí venir”. Creemos que no existe nada más claro y concluyente que esta sentencia. Por lo tanto, la concepción de sujeto de derecho es la de “titular indiscutido de un conjunto de prerrogativas inherentes a la condición de ser humano, de persona, y que tiene la posibilidad real de reclamar su aplicación preventiva o la reparación en caso de pérdida o violación”. En este orden de ideas cabe preguntarse cuál es la contraparte del sujeto de derecho, o sea, a quien o a quienes puede exigir la realización de sus derechos en forma preventiva o de reparación, puesto que el sujeto de derecho no nace en un vacío social ni es un ser aislado de los otros seres de este mundo. a) Bajo el fideicomiso del conjunto En forma concordante con esta idea y con el marco conceptual del proyecto que desarrollamos en Villavicencio, sostenemos un principio bastante novedoso pero que tiene fundamento en todos los desarrollos teóricos y prácticos que se vienen gestando en las ciencias físicas y sociales y en todos los procesos de construcción de un nuevo orden de cosas en el mundo: Este principio es el de que “cada ser humano viene bajo el fideicomiso del conjunto”. Fideicomiso, quiere decir, encargo de confianza y supone una responsabilidad por parte de quien lo asume. La idea, entonces, es que cada ser humano viene al mundo bajo la responsabilidad del conjunto, y por lo tanto el conjunto, debe garantizarle a cada individuo las herramientas necesarias para que pueda tener una vida digna y de calidad. b) La unidad en diversidad Pero entonces nos preguntamos: ¿qué debe entenderse por el conjunto? ¿Se refiere acaso a la familia que lo procreó, o a la comunidad donde nace o vive el individuo, a la ciudad o pueblo al que pertenece, al país o Estado del que forma parte, o a todos los integrantes de la humanidad? Creemos, que en el verdadero sentido, el conjunto se refiere a la totalidad de la humanidad, sobre todo si somos consistentes con el principio fundamental que rige nuestro proyecto y que es el de la unidad en diversidad, principio que subyace en la realidad y el funcionamiento de todas las cosas y organismos, y que de una parte se basa en el aporte de la diversidad en todas sus formas (de razas, de culturas, de oficios, de profesiones, de aptitudes y vocaciones), y de la otra, en la armonización de todas las diferencias bajo la fuerza y el poder de la unidad. Pensémoslo bien: si somos una sola especie humana, si nuestras realidades espiritual y física tienen el mismo sustento, si las diferencias existentes son causa de riqueza y no un problema sin solución, no existe razón valedera para que la humanidad no llegue a ser, dentro de un proceso de construcción creciente y sistémico, un solo cuerpo. Y es que gradualmente, la humanidad, en su progreso científico y espiritual, se ha ido acercando a este ideal, aunque en apariencia falte mucho para su consolidación en todos los aspectos de la vida en sociedad: en la economía, en la política, en la vida institucional, entre otros. Desde la lejana infancia de la humanidad hasta la actual etapa crítica de su adolescencia, preludio de la inevitable madurez, se han consolidado procesos cada vez más amplios del logro de la unidad en la diversidad, si observamos la evolución de la familia a la tribu, de esta a la aldea y a la ciudad estado y de estas a la nación en sentido moderno, faltando la unidad plena de las naciones en una especie de federación mundial. Solamente si la humanidad en su conjunto, a través de todas sus formas de expresión social, cultural e institucional, asume que cada individuo viene bajo su fideicomiso, bajo su cuidado y responsabilidad, podemos construir un mundo justo y pacífico, donde no exista discriminación y donde todos sus habitantes tengan similares condiciones de desarrollo y realización de su potencial. O sea, que lo anterior significa que la contraparte del principio de la unidad en diversidad es el de que cada individuo viene bajo el fideicomiso del conjunto, pues existe una perfecta correspondencia y complemento entre los dos. Solamente si cada individuo tiene la posibilidad real de desplegar su potencial humano, puede aportar y contribuir en forma significativa al desarrollo de las posibilidades de un grupo social, de una cultura, de un país y también, de la humanidad. 2. Las Necesidades Humanas Fundamentales a) Concepto Manfred Max-Neef, economista y pensador chileno, a quien se le concedió el Premio Nóbel Alternativo, desarrolló, junto con otros dos autores, el concepto de necesidades humanas fundamentales, llegando a conclusiones como las siguientes: - Las necesidades humanas, contrario a lo que comúnmente se piensa, son pocas y clasificables. Max-Neef enumera 9, más una que fue aceptada posteriormente.
- Son las mismas en todas las culturas. Lo que cambia es la manera de satisfacerlas.
- Frente a la satisfacción de cada necesidad encontramos tres posibilidades: O bien existe una pobreza, o bien una carencia o bien una potencialidad.
- Los medios para tratar de satisfacer una necesidad se llaman satisfactores y estos son de diversas clases.
b) ¿Cuáles son? Las necesidades humanas fundamentales, son las siguientes: - Subsistencia (Alimentación, vivienda)
- Protección (Seguridad, salud, defensa)
- Afecto (Amor, amistad, cariño, simpatía)
- Entendimiento (Formación, aprendizaje, comprensión)
- Participación (Aporte, cooperación, contribución)
- Ocio o Recreación (Descanso, entretenimiento, diversión)
- Creación (Iniciativa, arte, ciencia, proyectos)
- Identidad (Valores culturales, origen, pertenencia)
- Libertad (Independencia, autonomía)
- Transcendencia (Conexión con lo superior, comunión)
Los términos o conceptos colocados entre paréntesis indican el sentido en el que se ha usado la denominación de cada necesidad. Creemos que la lista está completa. Si tratamos de añadir alguna necesidad nueva, nos encontramos con que está incluida en alguna de las categorías señaladas. c) Las pobrezas Una necesidad insatisfecha genera una pobreza o una carencia. En el cuadro siguiente , podemos ver la correlación entre la necesidad y la pobreza. |
Necesidad | Ejemplo de Pobrezas | Subsistencia | Insuficiente alimentación, ropa, vivienda | Protección | Sistemas de salud ineficaces, violencia | Afecto | Autoritarismo, opresión, aislamiento, relaciones “frías” | Entendimiento | Falta de oportunidades, deficiente calidad de la educación, tanto para niños como para adultos | Participación | Discriminación de las mujeres, los niños y las minorías. Líderes que no permiten la participación | Recreación | Falta de oportunidad, tiempo o facilidades para el recreo sano | Creación | Educación memorística; énfasis en modelos establecidos, desaliento a enfoques creativos | Identidad | Imposición de valores extraños a las culturas locales y regionales; emigración forzada | Libertad | Dictaduras, falta de libertad de expresión, dogmatismo, sectarismo | Transcendencia | Falta de significado en la vida o falta de conceptos pertinentes sobre el ser humano: de dónde viene, hacia dónde va |
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d) Los satisfactores Ahora bien, como dijimos, lo que varía de cultura a cultura, de época en época, no son las necesidades, sino la manera de satisfacerlas, y a los medios utilizados para ello se les conoce como satisfactores. Los satisfactores pueden clasificarse en cinco categorías, a saber: Violadores o Destructores: Pretenden satisfacer una necesidad, pero su efecto no sólo impide la satisfacción de esta necesidad, sino también la de otras. Algunos ejemplos: |
| Supuesto Satisfactor | Necesidad que pretende satisfacer | Necesidades cuya satisfacción imposibilita | | Autoritarismo | Protección | Afecto, entendimiento, participación, creación, identidad, libertad | | Burocracia | Protección | Afecto, entendimiento, participación, creación, identidad, libertad | | Carrera armamentista | Protección | Subsistencia, libertad, participación, transcendencia |
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Pseudos-satisfactores Estimulan una falsa sensación de satisfacción de una necesidad determinada. A largo plazo aniquilan la posibilidad de satisfacción de dicha necesidad. Ejemplos: |
| Satisfactor | Necesidad que aparenta satisfacer | | Sobreexplotación de recursos naturales | Subsistencia | | Indicadores macroeconómicos | Entendimiento | | Democracia formal | Participación | | Símbolos de status, modas | Identidad | | Prostitución | Afecto |
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| Inhibidores El modo en que éstos satisfacen o satisfacen en exceso una necesidad determinada, dificulta seriamente la posibilidad de satisfacer otras necesidades. Generalmente emanan de hábitos arraigados. |
| Satisfactor | Necesidad | Necesidades cuya satisfacción inhibe | | Competencia económica excesiva | Libertad | Subsistencia, recreación, protección, afecto, participación | | Paternalismo | Protección | Entendimiento, libertad, participación, identidad | | Enseñanza vertical | Entendimiento | Participación, creación, identidad, libertad | | Televisión comercial | Recreación | Entendimiento, creación, libertad |
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Singulares Apuntan a la satisfacción de una sola necesidad, siendo neutros respecto de otras. |
| Satisfactor | Necesidad que satisface | | Programas asistenciales de vivienda | Subsistencia | | Programas de donación de alimentos | Subsistencia | | Espectáculos deportivos | Recreación | | Regalos, obsequios | Afecto |
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Sinérgicos Tienen poder multiplicador, ya que su forma de satisfacer una necesidad determinada, estimula y contribuye simultáneamente a la satisfacción de otras necesidades. |
| Satisfactor | Necesidad | Necesidades cuya satisfacción potencia | | Lactancia materna | Subsistencia | Afecto, protección, identidad, entendimiento, participación, recreación | | Educación popular | Entendimiento | Participación, creación, identidad, libertad | | Producción autogestionada | Subsistencia | Entendimiento, creación, participación, identidad, libertad | Organizaciones comunitarias democráticas | Participación | Protección, afecto, creación, identidad, libertad, recreación |
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e) Necesidades y Derechos En consonancia con lo expuesto, creemos que las necesidades humanas fundamentales son la fuente principal de los derechos. Reflexionemos un poco: si como ser humano soy sujeto de derecho y estoy bajo la responsabilidad del conjunto de la sociedad, de forma natural tengo derecho a que me sean reconocidas mis necesidades humanas fundamentales en forma de derechos obligatorios y de posible realización, y no queden dichas necesidades como meras aspiraciones ideales imposibilitadas de realización. Si le echamos una ojeada nuevamente a las 10 necesidades humanas fundamentales, podemos comprender mejor como ellas son las fuentes de los derechos reconocidos por el ordenamiento legal y podemos apreciar en qué grado dichos derechos se han constituido en herramientas útiles para la satisfacción de las necesidades y cuanto falta en dicho camino de satisfacción. Por ejemplo, las necesidades de subsistencia, protección y libertad, por apuntar a la vida misma y a su integridad, han sido objeto constante de preocupación, lucha y promulgación de derechos constitucionales y legales, aunque falta muchísimo por realizarse en la práctica. Por lo tanto, lo que encontramos es un desfase entre la teoría y la práctica, pero podemos decir que en un grado importante los derechos están reconocidos. Necesidades como la de entendimiento, recreación y creación, buscan ser cubiertas con el derecho a la educación y el derecho al trabajo, fundamentalmente. La necesidad de participación, también ha sido recientemente reconocida y nuestra Constitución Política consagra diversos mecanismos de participación ciudadana. Sin embargo, necesidades humanas de carácter más inmaterial, como es el caso del afecto, la identidad y la transcendencia, todavía carecen de una formulación plena en los derechos respectivos, a pesar de los acercamientos que se han hecho desde el ordenamiento legal en tal sentido. Para todos, entonces, resulta claro, que más allá de las frías estadísticas de crecimiento económico, los índices de desarrollo humano han tratado de medir otras necesidades u otras facetas más profundas de las mismas. Finalmente, podemos comprender que la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, depende no sólo de su consagración en términos legales, sino también de la efectividad de los medios o herramientas para aplicarlos, esto es, de los satisfactores que estudiamos antes. |
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