| La crítica del modelo vigente de desarrollo |
|
|
|
| Cuadernos Temáticos - Desarrollo y Medio ambiente | |||||
| Lunes, 25 de Febrero de 2008 18:28 | |||||
Página 1 de 2 El modelo vigente de desarrollo en el mundo entero es consecuencia directa del paradigma mecanicista, por cuanto fragmenta y simplifica la realidad, la cual queda desprovista de todo aspecto que no sea medible o cuantificable, y que además, pierde de vista su funcionamiento como sistema, o sea, como conjunto estrecho de relaciones e interconexiones. Los principales aspectos que podemos destacar, para sistematizar la crítica del modelo vigente de desarrollo, son los siguientes: 1. El Materialismo La esencia del modelo vigente de desarrollo se asienta en una arraigada visión materialista del propósito y la naturaleza fundamentales de la persona y de la sociedad. El problema está en creer que los aspectos espirituales, tales como la unidad y la cohesión social, la autorrealización personal y colectiva, la justicia, el bienestar, la paz, la felicidad y la seguridad son meros subproductos de los logros materiales, cuando en realidad estos surgen de la interacción entre la satisfacción de las necesidades materiales y sociales y la realización espiritual de la persona./(1) 2. El Espejismo de la Riqueza Monetaria Otro problema, que está en el centro de la operatividad del modelo mismo de desarrollo, es lo que podemos denominar un espejismo, que surge con la idea equivocada de que aumenta la riqueza en el mundo con el aumento de la riqueza monetaria. Este aumento, que ha sido gigantesco desde el comienzo de la Revolución Industrial al mecanizarse los procesos de producción para fabricar bienes en gran escala, se ha potenciado con la Revolución Tecnológica, sobre todo en el campo de las comunicaciones y de la información. Sin entrar en el complejo terreno de la teoría monetaria, sino valiéndonos de las variables básicas de cualquier sistema económico, podemos comprender que la masa monetaria debería crecer, en forma vinculada y paralela, con la producción de bienes, con la prestación de servicios y con el intercambio comercial, siempre y cuando se den dos supuestos: a) Que exista un sistema de remuneración justo, tanto para las diversas actividades económicas, como para todos los actores que participan en el sistema, en función de la importancia del aporte y del bienestar de la colectividad; y, b)Que la base de sustentación del sistema, o sea, el conjunto de bienes o recursos objeto de la explotación económica, no sufra deterioro, es decir, que exista un proceso de aprovechamiento sostenible. El problema radica en que la masa monetaria crece aunque no se den ninguno de estos dos supuestos, como lo podemos observar fácilmente, a través de los siguientes aspectos: 1)Porque la economía remunera, monetariamente, una serie de actividades improductivas y hasta destructivas que no representan aumento en la riqueza real - como la producción y el tráfico de armas y narcóticos, las redes de prostitución, los juegos de azar, la corrupción en todas sus formas - además de remunerar desorbidatadamente otras actividades como la financiera y la bursátil, y a grupos específicos, como es el caso de altos ejecutivos, deportistas de elite, figuras internacionales del espectáculo y del modelaje, etc., dejando de remunerar en forma adecuada a otros grupos y actividades. O sea, que se pierde por completo la conexidad entre beneficio general y remuneración económica, originando múltiples formas de injusticia y distorsión en el sistema. 2)Porque el patrimonio con que cuenta la humanidad, que son los bienes y recursos provenientes de la tierra, no es tenido en cuenta por el sistema, aunque este se deteriore severamente como ha acontecido en los últimos siglos. El razonamiento es muy sencillo, y resulta bastante incomprensible que la humanidad no se lo hubiera planteado con anterioridad: si alguien dilapida una fortuna que recibió para ser administrada, sería absurdo hablar de enriquecimiento cuando ella se derrocha. Pues bien, ¿por qué no se comprendía que estaba pasando lo mismo con los recursos de la naturaleza? ¿Cómo podía, y puede aún, pensarse que puede hablarse de la riqueza de países y de crecimiento de la economía, cuando venimos dilapidando los recursos que son su base de sustentación? A este respecto, es perfectamente aplicable el símil de Kennet Boulding sobre el paradigma del vaquero. La tendencia a considerar los costos por contaminación y deterioro ambiental, o la de llevar una contabilidad adecuada de los recursos, es reciente, y aunque la conciencia del problema ha crecido en el mundo en las últimas décadas, todavía la política y la economía no tienen en cuenta plenamente esta variable, y siguen edificadas sobre un modelo produccionista y consumista, plenamente extractivo y destructivo. 3.La Ecuación Económica El otro problema, también relacionado con la economía, y que tiene que ver con el fundamento mismo de la ciencia económica contemporánea, y ello es válido, tanto para el socialismo como para el capitalismo, es el de la ecuación de producción y consumo. Producimos bienes para el consumo, y este consumo genera capital, lo que hace posible más producción. Según la ecuación, mientras más producción y más consumo, mejor está la economía. Tanto el socialismo como el capitalismo han trabajado bajo el supuesto de que todos los habitantes de la tierra podríamos tener el estilo de vida de la clase media de los países desarrollados, como si el planeta fuera esa llanura inmensa, despensa inagotable de recursos y recipiente de desperdicios, del paradigma del vaquero. Desde la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, los países del mundo comprendieron que había que cambiar la ecuación, pues "sólo la tierra, y no el hombre, es la que produce". El hombre transforma en bienes consumibles lo que la tierra produce. Con esta ecuación la economía mejora cuando la tierra produce más y el hombre consume menos, y para lograrlo debemos practicar lo que se conoce como el "ciclo de las 3 R: reutilizar, reciclar y reducir", ya que el cien por cien de lo que consumimos proviene de la tierra y vuelve a ella en forma de desechos. La tierra debe poder asimilar toda esa basura para poder volver a producir./(2) 4.El Modelo Industrial de Desarrollo/(3) El modelo vigente de desarrollo se ha identificado con el proceso conocido como industrialización, y los líderes del mundo de todas las ideologías lo han proclamado en forma reiterada – y lo siguen haciendo –como el ideal para toda nación moderna, como el único camino para salir del subdesarrollo. Tan esencial es la industria al actual modelo de desarrollo, que se llega a hablar, indistintamente, de países industrializados o desarrollados, y tan profundamente la industria ha caracterizado a esta época y sociedad, que ha sido llamada sociedad industrial. Todas las actividades productivas, incluyendo la producción de alimentos, han sido transformadas por la industria, así como alteradas las formas de generación energética, y todos los países del mundo han sido incluidos en los programas de "industrialización" surgidos a partir de la década del 50, después de la aplicación del Plan Marshall en Europa. Pero, hoy comprendemos que el principal agente de alteración del equilibrio natural es la producción en escala industrial, al no tener en cuenta la sostenibilidad de los recursos utilizados y los daños directos e indirectos ocasionados al medio ambiente. Y lo que resulta claro es que no se trata de un efecto colateral indeseado del modelo, sino de errores profundos implícitos en él. Si vamos más allá, a este modelo responsable de la destrucción del ecosistema planetario, no podemos considerarlo como desarrollo, como Lucio Capalbo acota acertadamente: Resulta extraño y paradójico que si algo aporta beneficios reales por un lado, tenga efectos tan nocivos por el otro. Evidentemente, el modelo industrial, al ser responsable de la destrucción del ecosistema planetario, no puede ser considerado verdaderamente un modelo de desarrollo. Contrariamente a lo que puede pensarse, este mayor grado de industrialización - que, por otra parte, solo es característico de un 20% de la población mundial- no puede ser considerado desarrollo y el planeta entero está subdesarrollado./(4) El modelo ha exacerbado, además la crónica pobreza de gran parte de la humanidad, si consideramos las diferencias entre naciones, y entre el campo y la ciudad, a causa del permanente deterioro de los términos de intercambio entre productos de alta tecnología y productos agrícolas primarios, a pesar de que estos últimos han sido, son y serán la base de la economía. El modelo industrial se sostiene, desde el punto operativo, gracias a la alianza siempre renovada de intereses entre los líderes políticos que buscan poderío material, el sector industrial, que trabaja por su objetivo excluyente de lucro, y los medios de comunicación masiva que tienden puentes para incentivar el consumo mediante la publicidad. La población destinataria cierra el círculo y acepta la invitación a consumir. La industrialización masiva ha creado megaciudades insostenibles e insustentables, que atentan contra la salud mental y física del hombre, porque ha hecho que el hombre se olvide de sus raíces. Un campesino migrado a la ciudad sufre de disfuncionalidad esencial: no sabe como moverse, relacionarse o atender sus necesidades, y por lo tanto se lumpeniza en muy poco tiempo. El modelo industrial tiene algunas características centrales, en concordancia con aspectos dominantes en el paradigma mecanicista del mundo: 1)El Materialismo, presente en el móvil oculto que sostiene el funcionamiento del modelo, o sea, el ideal consumista, basado en el afán de poseer para llenar el vacío producido por la falta de valores trascendentes. El materialismo viene a ser una enfermedad del espíritu humano, caracterizada por un énfasis exagerado en lo material y en un egocentrismo que inhibe nuestra capacidad para trabajar colectivamente como una comunidad global. /(5) 2)La fragmentación, pues se concibe a la naturaleza y a la sociedad como formada por partes separadas y diferenciables que integran una gran maquinaria en calidad de engranajes, y donde la lucha, la división y la competencia se justifican y se consideran necesarias para el logro de los fines individuales, cuya suma vendrá a constituir el bienestar general. 3)Uniformidad y autoritarismo, por ser impuesto en forma avasallante e inconsulta en todos los rincones del planeta, sin atención alguna a la diversidad de los pueblos, y por no surgir desde la base de la sociedad sino desde las instancias superiores de poder o de gestión. |
|||||
Acceso al Sistema
Contenido Archivado
Novedades Desarrollo y Medio Ambiente
Espacio para novedades
Este es un espacio para notas breves, a diferencia de las noticias que tienen mayor extensión, donde se anuncian novedades de interés para los visitantes y usuarios del foro.


